viernes, 7 de septiembre de 2012

Negociaciones para una foto

aquello de enterrar el tesoro en una isla desierta no va con este oscuro pirata escorpiano y un tanto gótico pues, yo prefiero los cementerios abandonados para ocultarlo. una vez hecho el trabajo, me pasée por los alrededores para relajarme y me dediqué a tomar fotos.
fue en esa circunstancia que me encontré con un gato:

foto 1.


así que le dije que aunque en la pantalla de la cámara se le veía bien, que mejor porqué no buscábamos un mejor lugar para hacer una toma mucho más aceptable en otra parte que él decidiera. ¡total!, él mejor que yo conoce mejor este cementerio.

- y, ¿cómo es? -me dijo el gato.
- ¿cómo? -le respondí un tanto extrañado.
- es que yo estoy descansando muy a gusto aquí y no pienso levantarme por nada del mundo; tan sólo si me ofreciera algo... no sé... alguna pequeña ave, huevos frescos, pescado, leche... buscaría un buen lugar para unas tomas.
- dos de mis piratas han abandonado el barco -sí para siempre, acompañando como buenos guardianes mi tesoro, pensé para mí-, y hay pescado fresco de sobra.
- ¿qué clase de pescado es? porque no pensará ud que por dos tristes pejerreyes me voy a parar, además, tengo que invitarle a mi novia, porque si ella me siente a aliento a pescado y no le he invitado. se arma la de san quintín. no hay nada peor que una gata enfurecida.
- ¿te sirve el lenguado?
y sin apenas dejar que termine de formular la pregunta, se fue a buscar a su novia.

foto 2.


- ¿y desde cuando crees en la palabra de un ladino pirata? -le escuché decir a la gata.
- es que me dijo que dos de sus piratas abandonaron el barco y que hay suficiente pescado para nosotros dos.
- ¿abandonar el barco? ¡si serás! ¿acaso no escuchaste los disparos desde la parte oeste del cementerio?
uf, yo me cansé de tanta charla y los dejé en su cháchara decidiendo traerles el pescado del barco para acelerar las cosas y terminar de una buena vez.

foto 3.

cuando regresé, ellos seguían discutiendo; ni siquiera se habían percatado de mi ausencia.
- a ver muchachos, aquí está el lenguado para ustedes. -les dije.
y mientras sostenía con una mano en todo lo alto, una buena pieza de lenguado, con la otra les hice la siguiente toma.


la verdad, ahora que lo pienso, creo que he bebido demasiado ron esta tarde, no sé... me parece que he estado conversando con gatos.

2 comentarios:

  1. Je! Vaya historia más interesante...
    Al final ¿se comieron el lenguado?

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  2. uf, ¡esos dos no dejaron más que espinas!

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